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Para tenerlo todo hay que aprender a vivir sin nada

Para tenerlo todo hay que aprender a vivir sin nada, cada semana estamos recibiendo bendiciones inmensas de Dios, regalos que no esperábamos, manos que Dios mueve para ayudarnos, y viendo la historia de muchos de los personajes de mayor relevancia en la Biblia observamos en todos un común denominador su humildad, Dios eligió del pueblo de Israel a los hombres más débiles, más pobres de espíritu y a veces más humildes, si vemos la historia de Abraham, Pablo que lo tuvieron todo o de Moisés, José que lograron llegaron a posiciones privilegiadas observamos que ellos también decidieron perderlo todo para seguir el camino de Dios.

Y yo les pregunto qué tenemos que perder para encontrarnos con Dios? Vamos a esperar a perder la vida para darnos cuenta de que sin Dios, todo lo material, las posesiones, no tienen valor, cuando comenzamos acercarnos a Dios empezamos a darle el valor a las personas, a la familia, a los amigos, al amor, a la vida, a la Fe, a la esperanza y a la salvación. Si las personas no se pierden nunca se encontrarán a sí mismo, perder es la única forma garantizada de volver  al combate mejor preparado para una próxima oportunidad y ganar.

Llegó el otoño: tiempo de perder las hojas para ganar frutos

Mi reflexión personal de esta semana, en el otoño los árboles pierden sus hojas, hace tres días iniciamos el otoño época hermosa del año donde la naturaleza nos muestra que es tiempo de mudar las hoja, los árboles renuevan todas sus hojas, perdiendo el follaje al llegar esta época del año. Así nos pasa en la vida, tenemos que mudar nuestras hojas, si queremos ser árboles frondosos tenemos que aprender que a veces es necesario dejar que nuestro follaje pierda algunas de sus hojas pues finalmente y para la próxima estación estaremos nuevamente produciendo nuevas hojas más verdes y brillantes que nos preparan para dar frutos abundantes

Caminar sobre cristales rotos

Dios pone planes nuevos y actividades que no habíamos planeado o eventos que no teníamos idea que podríamos participar, hoy en particular fui parte de un equipo de entrenamiento personal, una técnica japonesa que en el curso se aplicó para trabajar con nuestro miedos fue la respuesta de Dios a mis interrogantes, y logré superar mis miedos caminando sobre cristales rotos, así como lo escuchan, esta técnica nos enseñan que podemos cruzar por cristales, vidrios rotos sin herirnos, sin cortarnos, siempre que primero nos acompañe en el proceso un guía que nos tome de la mano y nos ayude y luego está que nosotros mismos decidamos no tener miedo y cruzar, al principio ví los participantes y tuve miedo, sin embargo me llené de valor y crucé por los cristales primero porque estaba segura de mí misma y segundo porque el guía lo conozco y se que no permitiría que me lastimara en el proceso. Hoy me di cuenta también que mi guía personal Dios me va ayudar en cada momento que me toque cruzar por cristales rotos y los voy a cruzar sin que me lastimen.