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Detrás de una gran mujer: seres maravillosas con una misión distinta

Las mujeres somos seres humanas maravillosas con una misión particular, no existe la vida perfecta, cada mujer tiene una misión distinta y tiene que aprender a vivir con lo que le toca, cada una en su mundo puede ser feliz, y entre todas las mujeres cercanas podemos ayudarnos mutuamente y darnos apoyo para lograr en cada una ser mejor persona y más felices y transmitirle esto al mundo en general, llevar un mensaje de esperanza a las mujeres solteras, a las casadas, a las viudas, a las inmigrantes, a los hombres también de que no existen mujeres perfectas, y de que tengan apertura a las mujeres actuales que tiene múltiples compromisos y responsabilidades, que en vez de sentirse asustados, interioricen un poco en lo que pueden ayudar a las mujeres en su propósito de vida, pues vinimos al mundo a eso, ayudar a otros a encontrar su misión, su visión y su camino a la felicidad

El amor y el sonido del silencio: los ingredientes del amor

El amor y el sonido del silencio, estamos en tiempo de Cuaresma, y es importante reservar un tiempo para escuchar la voz de Dios, cuando tenemos confusión del camino a tomar, es oportuno hacer un alto y hacer silencio, hasta que esa confusión se vuelva claridad. Particularmente creo que es importante un tiempo en silencio, hay tiempos como esta época para relajarnos y escuchar música instrumental, y dejar que la música nos transporte y nos encontremos con nosotros y escuchemos la voz de Dios, que nos guíe para ser mejores personas, el silencio nos orientará sobre qué camino tomar, porque el ruido es lo que nos impide en muchas ocasiones tomar decisiones correctas. Les exhorto a tomar un tiempo en la noche y encontrarse con ustedes a través de la música y el silencio, que tienen mucho que contarnos, y cuando Dios hable prestemos atención porque como hemos vistos estos días el 90% de nuestra felicidad depende las elecciones que hacemos incluyendo el amor y la pareja que nos acompañe en el camino de la vida, que no tiene que ver con nada físico, sino con algo más espiritual, más del alma si nos dejamos guiar por los cuatros ingredientes que son necesarios para cultivarlo, y en el amor a veces es mejor ser feliz que tener siempre razón, pues ser feliz es la verdadera razón de ser. Quiero concluir con una frase de nuestro Libro Envuelto en Periódico de nuestra autoría: “Entran conflicto la razón y el corazón, qué hacer cuando encuentras tu alma gemela, aceptarla y florecer o estacarte y continuar con los paradigmas impuestos y con los convencionalismos arraigados en nuestra conciencia y nuestra mente”. Página 174.